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Juan Antonio Postigo

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Vegetarianismo y veganismo: argumentos éticos y ecológicos

Se llama vegetarianas a las personas que se abstienen de comer carne y pescado. Los vegetarianos que consumen huevo y leche o sus derivados se denominan ovo-lacto-vegetarianos. Quienes evitan por completo todo producto de origen animal se llaman vegetarianos puros o veganos.

Algunas culturas son tradicionalmente vegetarianas según recomiendan más o menos estrictamente religiones como el jainismo, el hinduismo o el budismo. Y en las culturas que no lo son ha habido desde antiguo personas que han adoptado y defendido el vegetarianismo. Pitágoras, Leonardo da Vinci, Tolstoi, Franklin, Einstein o Gandhi son algunos ejemplos de vegetarianos célebres.

Históricamente los motivos aducidos por las religiones y los individuos para adoptar el vegetarianismo han sido fundamentalmente evitar la muerte y el sufrimiento de los animales, pero también ideales de pureza y la creencia de que la abstinencia de carne favorece la concentración mental y la espiritualidad. Más recientemente han cobrado importancia los argumentos de salud y los de tipo ecológico y de distribución justa de los recursos mundiales. Así, el vegetarianismo y el veganismo adquieren cada vez más peso dentro del movimiento ecologista. A continuación repaso algunos de los argumentos éticos y ecológicos en favor de una alimentación vegetariana.

El privilegio de comer carne y el hambre en el mundo

La media mundial de consumo de carne es de aproximadamente unos 30 kilogramos anuales, muy desigualmente repartidos. En Norteamérica se ingieren 132 kilogramos anuales por habitante, en la India 2 y en España 90. La cifra española ya supera en un 30% el máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud, y es aún más excesiva si consideramos que el consumo de pescado en España es de los más elevados del mundo. La producción mundial de carne se ha cuadruplicado en los últimos 50 años y el ganado destinado a la producción de carne crece a un ritmo 3 veces mayor que la población humana.

Las cifras varían según las fuentes, pero por poner un ejemplo, algunos estudios han mostrado que para producir un kilo de carne se necesitan 16 kilos de cereales, 20.000 litros de agua (producir un kilogramo de cereal sólo precisa 100 litros) y la energía equivalente a 8'3 litros de gasolina. En el mundo hay más de tres cabezas de ganado por cada ser humano. A alimentarlo se destina el 30% de la producción agraria final y algo más del 50% de la superficie productiva del planeta. Un informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) concluyó que las granjas industriales tienen un impacto negativo directo sobre la tierra, el agua, el aire y la biodiversidad a través de la emisión de contaminantes, el uso de combustibles fósiles y la sustitución de las fuentes genéticas animales.

La FAO estima que existen cerca de 840 millones de personas desnutridas. Esto es el 14% de la población humana. Cerca de 25.000 personas mueren a diario por enfermedades asociadas al hambre. Cada año 6 millones de niños menores de 5 años mueren por el hambre y la malnutrición. Con una expectativa de 9.000 millones de personas para el año 2050, una de las cuestiones más urgentes que encaramos como especie es cómo nos alimentaremos. Según algunas fuentes, con el 15% de los cereales empleados en el engorde de ganado se podría solucionar el hambre crónica del llamado Tercer Mundo.

La producción de carne y lácteos es notoriamente ineficiente energéticamente hablando. Todos los animales usan la energía de la comida para moverse, mantener su temperatura y su funcionamiento fisiológico. Esto significa que sólo un pequeño porcentaje de la energía obtenida del pienso se convierte en carne o lácteos. La eficiencia también se puede medir en términos de la tierra que se requiere para producir el alimento. Una persona con una dieta vegetal variada, con verduras, frutas, cereales y legumbres, puede requerir unos 700 metros cuadrados de tierra para producir todo su alimento. Reemplazando un tercio de estas calorías por las obtenidas de leche y huevos, se duplica la cantidad requerida (1.400 metros cuadrados). Una típica dieta europea omnívora requiere cinco veces más superficie.

Así, millones de pobres del Tercer Mundo mueren a causa de las enfermedades de la pobreza mientras las tierras donde podrían cultivar cereales, legumbres, frutas y verduras para alimentar a sus familias se destinan a alimentar al ganado para abastecer de carne barata a los consumidores de los países ricos. Y millones de estos últimos mueren de enfermedades favorecidas por el consumo de carne (ataques cardíacos, apoplejías, diabetes, cáncer...).

Con cientos de millones de personas que no obtienen el alimento necesario para satisfacer sus necesidades básicas, y miles de millones que no tienen acceso a agua limpia y segura, hay que encontrar métodos sostenibles para producir alimentos sin degradar la salud del planeta. A medida que avanzan las ciencias ambientales, es cada vez más evidente que el hábito de comer carne agrava problemas como la deforestación, la erosión, la escasez de agua potable, la contaminación atmosférica y del agua, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la injusticia social, la desestabilización de las comunidades y la extensión de las enfermedades.

Consumo de agua y contaminación

A nivel mundial, la agricultura usa un 70% de las fuentes de agua dulce. Como ya hemos visto, gran parte de esta agua se malgasta cultivando pienso para el ganado en vez de comida para las personas. El agua consumida directamente por el ganado y la usada en la limpieza de las granjas representan otra forma de derroche de este precioso recurso. Además, las actividades agrícolas y ganaderas contaminan grandes cantidades de agua. La producción industrial de ganado contamina los acuíferos y las aguas superficiales directamente con sus residuos e indirectamente a través del uso de pesticidas en los cultivos forrajeros y hormonas y antibióticos para el ganado.

Según datos conservadores, producir carne de vacuno requiere 36 veces más agua por caloría obtenida que producir trigo. La dieta usual de una persona en Estados Unidos requiere 16.000 litros de agua por día, mientras que la de una persona vegetariana consume solamente 1.100 litros diarios. No consumiendo un kilo de carne se ahorra agua suficiente para ducharse a diario durante un año.

Puesto que un gran porcentaje de las cosechas que alimentan a los animales proviene de países en vías en desarrollo, esta agua malgastada viene la cuota de los países en que es más escasa. Un informe del Instituto Internacional de Gestión del Agua, tras señalar que 840 millones de personas en el mundo sufren desnutrición, recomienda producir más alimentos con menos agua. El informe destaca que bastan 550 litros de agua para producir una ración de pan en los países en desarrollo, mientras que hacen falta hasta 7.000 litros de agua para producir 100 gramos de carne de vacuno.

El crecimiento de la demanda de pienso para el ganado ha aumentado el uso de químicos en la agricultura. Además, por ejemplo en el Reino Unido se estima (desde fuentes gubernamentales) que cada año los agricultores vierten cerca de 80 millones de toneladas de desechos animales a la tierra. Una vaca lechera produce 57 litros diarios de orina y excrementos. Gran cantidad de estos desechos orgánicos se transforman en un depósito medioambientalmente peligroso.

Los desechos fecales animales pueden ser 100 veces más contaminantes que los desechos domésticos no tratados. Contienen altos niveles de nitrógeno y fósforo, que se filtran a las aguas subterráneas y contaminan lagos y ríos, favoreciendo el crecimiento de organismos que consumen el oxígeno del agua (eutrofización), llegando a matar a los peces y poner en peligro la salud de la fauna local. Los desechos urinarios contienen altos niveles de amoníaco, que puede afectar el crecimiento de las plantas y contamina el agua y el aire. De las 208.000 toneladas de amoníaco emitidas en los Países Bajos en 1993, 181.000 toneladas provenían del ganado.

Hoy en día los residuos de la ganadería superan la capacidad de absorción del planeta. Algunos ríos llevan tal cantidad que han contaminado grandes áreas de ecosistemas marinos alrededor de sus desembocaduras. Es el caso del Mississippí, que está ocasionando la muerte de una enorme extensión del Golfo de México. En Estados Unidos las granjas industriales generan 130 veces más residuos que toda la población.

Consumo de energía y cambio climático

Un cambio en nuestros hábitos de alimentación puede significar importantes ahorros en la cantidad de energía que usamos. Elegir alimentos producidos localmente y de estación (para reducir la energía usada en crear artificialmente los climas en los invernaderos) incide directamente en el gasto energético. Pero reducir el consumo de carne puede tener un impacto aún mayor: en términos de la relación entre la energía consumida (en su mayoría procedente de combustibles fósiles) y la obtenida en términos de calorías alimentarias, producir cereales es 15 veces más eficiente que producir carne de vaca.

La ganadería industrial contribuye al cambio climático de diferentes maneras. Por una parte causa, como hemos visto, un elevado consumo innecesario de combustibles fósiles. Por otra, origina grandes emisiones de metano (producido por la digestión de los rumiantes), considerado 21 veces más potente que el dióxido de carbono como gas de efecto invernadero. Las concentraciones atmosféricas de metano han aumentado en un 150 por ciento respecto a hace 250 años, mientras que las concentraciones de dióxido de carbono lo han hecho en un 30 por ciento. América Latina registra las mayores emisiones de metano per cápita, atribuibles principalmente a las grandes cabañas de vacuno de los países exportadores de carne, como Brasil y Argentina. Y, finalmente, la deforestación para despejar tierras para el ganado disminuye la masa de árboles que captan el dióxido de carbono presente en la atmósfera.

Sobreexplotación de los mares

La pesca industrial esquilma sistemáticamente los mares, capturando cuotas que exceden ampliamente los niveles de sostenibilidad. Las tasas de crecimiento bajan y al mar le resulta cada vez más difícil recuperar el estado normal de las especies.

Más de la tercera parte de los peces capturados no se dedican directamente al consumo humano, sino que se transforman en harina de pescado o piensos para otros animales, con una bajísima eficiencia: la producción, por ejemplo, de 1 kilo de pollo alimentado con harina de pescado requiere la captura de 90 kilos de peces. La acuicultura tampoco es una forma sostenible de producir alimentos. Se necesitan más de 3 toneladas de peces para producir 1 tonelada de salmón de piscifactoría.

La práctica de la pesca se ha convertido en una actividad industrial altamente esquilmadora y deficitaria, con pérdidas que la FAO estima en 50.000 millones de dólares anuales. El mar no da más de sí porque no hay peces suficientes para satisfacer el creciente consumo. En todo el mundo se gastan anualmente 124.000 millones de dólares para capturar peces valorados en 70.000 millones de dólares, un déficit que se mantiene gracias a unas generosas subvenciones que fomentan el despilfarro y la destrucción de la vida marina. El enorme desarrollo del sector pesquero industrial provoca conflictos diplomáticos e incluso armados.

La totalidad de los 17 caladeros más importantes del mundo han alcanzado o sobrepasan ya sus límites de explotación, y 13 de ellas se encuentran agotadas o seriamente deterioradas, como sucede con las poblaciones de bacalao y arenque. Desde los años setenta las capturas de bacalao han descendido de 380.000 toneladas a menos de 60.000, y en los últimos cuarenta años la población de arenque se ha reducido a un tercio.

La pesca industrial causa la muerte de millones de seres marinos a causa de la sobreexplotación de los mares y la alteración de los hábitats y ambientes litorales. En una ocasión 50.000 aves marinas aparecieron muertas de hambre en la costa de las islas Shetland debido a la sobreexplotación pesquera del mar del Norte. El colapso casi total de las pesquerías del gran banco de Terranova y del Atlántico, donde las poblaciones de bacalao, platija, mero o atún se han reducido hasta en un 90% a causa del empleo de métodos de pesca destructivos y al exceso de capturas, ha sido la excusa del gobierno canadiense (que quería contentar a sus pescadores por motivos políticos) para permitir la masacre de 1.500.000 focas arpa en los próximos años, ignorando deliberadamente los exhaustivos estudios de la Asociación Internacional de Mamíferos Marinos que demuestran el escaso impacto depredador de estos animales en las poblaciones de bacalao.

El sector pesquero español ocupa el primer puesto de la Unión Europea, y además de recibir importantes ayudas económicas requiere innumerables acuerdos comunitarios y privados para mantener la actividad de la flota ante las presiones de los estados ribereños para conservar y explotar directamente las diferentes especies marinas de sus caladeros. El alto consumo de pescado en España (unos 40 kilos por habitante y año, comparados con los 22 de Canadá y los 5 escasos de los países pobres) ha provocado una mayor presión y un aumento del nivel de capturas, con un coste energético en aumento cada vez mayor y a costa de capturar peces cada vez más jóvenes.

El sufrimiento de los animales

Si desde siempre una de las principales motivaciones de las personas para hacerse vegetarianas ha sido evitar la muerte y el sufrimiento innecesario de los animales, las técnicas de cría intensiva de animales que se han impuesto en la ganadería proporcionan argumentos adicionales a esta línea de pensamiento. En diversas ocasiones los activistas por los derechos de los animales se han infiltrado en explotaciones y mataderos para fotografiar y describir lo que allí sucede y que se procura que el consumidor no sepa.

Así, denuncian que, a diferencia de lo que ocurría en las granjas familiares tradicionales, en las granjas industriales se reúnen el máximo número de animales que quepan en un edificio, generalmente sin ventanas. Los animales han de convivir con sus propios excrementos, cuyas emanaciones les provocan enfermedades respiratorias. Para mantenerlos vivos bajo estas condiciones, se les administra junto con la comida grandes cantidades de antibióticos. A pesar de todo, una gran parte de estos animales mueren antes de ser llevados al matadero. También se les administran hormonas, y se manipula la iluminación y alimentación para hacerles crecer más y más rápido. Algunos alcanzan más peso del que pueden soportar sus esqueletos, lo que les provoca dolores articulares, acentuados por pasar toda su vida confinados en espacios sumamente reducidos, sobre suelos de cemento y rejas metálicas. Las condiciones de vida de las vacas lecheras, gallinas ponedoras y cerdas reproductoras son a menudo espeluznantes.

Afirman también que, en los mataderos, los animales oyen a los que les preceden cuando los sacrifican, los huelen y en ocasiones incluso ven la matanza. Los manipuladores suelen tratarlos con impaciencia y a veces con crueldad deliberada. Las condiciones de trabajo de los empleados de los mataderos son muy duras, las líneas de producción se han acelerado y esta presión contribuye al abuso. El hecho de haber crecido en sistemas de confinamiento intensivo, unido a la exposición a condiciones meteorológicas extremas y la falta de comida y agua durante el transporte, ocasiona que algunos animales estén tan enfermos y débiles que no pueden tenerse en pie para salir del camión ni siquiera a base de golpes o descargas eléctricas. Algunos manipuladores atan a estos animales a objetos fijos y desplazan el camión para bajarlos, lo cual suele terminar con fracturas, y a veces los arrastran con cadenas hasta una "pila de la muerte" donde los dejan morir.

Un tema polémico es el de si los animales no humanos son o no sujetos de derechos. Algunos autores hablan de "especismo", definido como la discriminación moral de los individuos por pertenecer a otra especie, y lo consideran un tipo de prejuicio análogo al sexismo y al racismo, desde la base de que todos los animales que tienen un sistema nervioso comparten con los humanos la capacidad de sentir y el deseo de evitar la muerte, el daño y la cautividad.

Mi opinión

Pienso que sería maravilloso que todas las personas que ya están fuertemente comprometidas con el medio ambiente, la justicia y la mejora de la salud pública se tornaran conscientes de lo profundamente que adoptar y defender una dieta sin productos de origen animal contribuye a la conservación de la Naturaleza, a una mejor salud personal y colectiva o a la lucha contra el hambre. Consumimos muchos menos recursos y vivimos más sanos si vamos a buscar nuestro alimento directamente a las plantas. Y creo que los animales sólo deberían nacer para vivir libres y salvajes en sus hábitats naturales. No necesitamos ganado y tampoco animales de compañía, lo que necesitamos es aprender a vivir juntos y a ser más amables y cariñosos con nuestros semejantes, y la mejor manera de amar a los animales es cuidar los salvajes preservando su entorno, y disfrutar de verlos, oírlos y sentirlos libres.

Aun así, no comparto del todo el concepto de “especismo” y su equiparación con el sexismo y el racismo. Personalmente no creo que los animales tengan los mismos derechos que los seres humanos, ni que un mejillón tenga los mismos derechos que un chimpancé o un delfín. Admiro a las sociedades primitivas cazadoras y recolectoras que han vivido milenios en equilibrio con su medio, respetando al animal que mataban con la mínima crueldad posible y del que aprovechaban todo. No creo que el león que caza una gacela vulnere ningún derecho de esta, ni que lo haga el indígena que la abate con una flecha. Pero criar animales en cautividad, especialmente en las condiciones de las modernas granjas industriales, sí me parece reprobable.

En cualquier caso, con los conocimientos actuales no hay ninguna necesidad de contraponer, en circunstancias normales, los derechos o intereses de las personas con los de los demás animales. Por el contrario, el nivel actual de consumo de alimentos de origen animal en los países privilegiados no sólo atenta contra derechos que sí creo que deberíamos reconocer a los animales, sino contra los derechos humanos, al contribuir al hambre y a la destrucción de esta Tierra que debemos a las generaciones futuras.

Por eso me parecen positivas las iniciativas dirigidas a mostrar al público la realidad que cuidadosamente se les oculta sobre lo que pasa en los mataderos, las granjas o los barcos pesqueros. La muerte es muchas veces una bendición para los animales, si pensamos en el día a día de la vida de la inmensa mayoría de las gallinas ponedoras, vacas lecheras o cerdas reproductoras.

No es mi objetivo de todas formas juzgar y calificar de inmoral a quien tras leer esto siga comiendo tranquilamente alimentos de origen animal, aunque personalmente no quiero hacerlo mientras pueda evitarlo. Sí quiero decir que dejar la carne y el pescado y hacerse ovo-lacto-vegetariano ya es un gran avance, aunque sea quedarse a medias en beneficios ecológicos, de salud y para los animales. Y quien no se sienta capaz, al menos de momento, de dejar de comer carne o pescado, que piense que cualquier reducción de su consumo que consiga hacer mejora un poco las cosas. Y que el camino más largo empieza con un solo paso.

Fuentes y más información

http://www.haztevegetariano.com/modules.php?goto=Svst126_947: argumentos ecológicos.

http://www.fao.org/newsroom/es/news/2006/1000448/index.html: informe de la FAO sobre ganadería y medio ambiente.

http://www.ivu.org/ave/vetico.html: argumentos éticos para el veganismo.

http://www.vegetarianismo.net/: argumentos basados sobre todo en el trato a los animales.

http://noticias.es.msn.com/ciencia/articulo.aspx?cp-documentid=7637791: sobre los mataderos en España.

http://eventos.es.msn.com/Noticias/galeria-ultima-hora.aspx?cp-documentid=7653124: imágenes tomadas en mataderos en España.

http://www.all-creatures.org/anex/index.html: imágenes sobre las condiciones de vida y muerte de los animales destinados a la alimentación y otros fines, página en inglés.

http://video.google.com/videoplay?docid=-8655541224775286050: "Earthlings" ("Terrícolas", versión subtitulada), documental sobre el trato que los humanos damos a los animales.

http://www.vrg.org/nutshell/index.htm#spanish: recetas vegetarianas y otras informaciones en español.

Nuevos nativos: mi propuesta de comunidad vegana.

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